Iluminación
La iluminación es una herramienta útil para controlar el crecimiento de las plantas, pero también es una necesidad en el lugar de trabajo y en cualquier edificio. La iluminación en un invernadero es una herramienta imprescindible que, junto con la temperatura y la humedad, se utiliza para gestionar el desarrollo y la altura de las plantas en los cultivos de floricultura. Sin embargo, la gestión de la iluminación puede resultar complicada y conllevar elevados costes energéticos. Para complicar aún más las cosas, cambiar los sistemas de iluminación por tecnologías más eficientes también puede resultar engorroso y económicamente inviable. Se trata de un reto habitual en la floricultura que puede abordarse paso a paso.
El diseño de iluminación sostenible adapta la cantidad y la calidad de la luz a la función de cada espacio. Las zonas de iluminación correspondientes a diferentes áreas o funciones deben contar con controles independientes, para que los usuarios del espacio puedan decidir cuánta luz necesitan. Las luces de trabajo deben instalarse donde sean necesarias, y la luz ambiental debe reducirse en el resto de zonas. Los sensores de presencia que encienden y apagan automáticamente las luces según sea necesario pueden reducir el consumo energético sin que ello suponga un impacto significativo para los ocupantes del edificio. Deben aprovecharse al máximo las oportunidades de aprovechar la luz natural, controlando al mismo tiempo el deslumbramiento y la acumulación de calor no deseada.
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