Cómo tus operaciones diarias pueden contribuir a impulsar una economía circular
Economía circular Las prácticas en el sector de la floricultura resultan eficaces cuando cada entidad de la cadena de suministro se dedica plenamente a alcanzar el resultado deseado. Entre estas entidades del sector se incluyen los productores, los mayoristas, los minoristas y los floristas, así como los transportistas y los proveedores.
Una ruptura en la cadena —al no trabajar para reducir los residuos, conservar los recursos o fomentar la igualdad social— conduce a una economía lineal, lo que complica aún más los esfuerzos para abordar problemas acuciantes como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Cuando todos los sectores de la industria operan dentro de una cadena de valor, se ayudan mutuamente a alcanzar los objetivos de eliminar la contaminación, reforzar el flujo de productos y renovar los ecosistemas.
La estrategia de Sustainabloom, basada en la investigación, guía Elaborada por expertos del sector, esta guía explica la importancia de la economía circular y ofrece detalles sobre los beneficios de estas prácticas, no solo para los ecosistemas de las empresas dedicadas a la floricultura, sino también para la comunidad en su conjunto. La guía también describe formas eficaces en las que las empresas, en cada etapa de la cadena de suministro, pueden incorporar prácticas en sus operaciones diarias que conduzcan a una economía circular a largo plazo.
Ventajas de la economía circular
Para abordar la economía circular en lo que respecta a la floricultura, el Fundación Floral Americana (AFE), creadores del programa Sustainabloom, contaron con la colaboración de la Dra. Melinda Knuth y su alumna, Mariam Mohammed, del Departamento de Ciencias Hortícolas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. En la guía dirigida a los profesionales del sector, las investigadoras analizan las ventajas de la economía circular. Dichas ventajas se dividen en cuatro categorías principales: costes, consumidores, estabilidad y mano de obra.

En su investigación, Mohammed y Knuth descubrieron que una economía circular puede contribuir a reducir los costes de los materiales y a garantizar el suministro mediante el desarrollo de modelos de recursos más eficientes. Esto ofrece a las empresas un cierto grado de protección frente a las fluctuaciones económicas y las interrupciones.
Otras ventajas incluyen una mayor capacidad para responder a la demanda de los clientes, a medida que los consumidores se vuelven más conscientes de las cuestiones medioambientales y buscan oportunidades para reforzar sus hábitos de sostenibilidad. Las economías circulares en la floricultura también generan cadenas de suministro más estables dentro de las comunidades locales, lo que permite a las empresas hacer frente a dificultades, como desastres y otras perturbaciones económicas, sociales o políticas. Un modelo de ciclo cerrado también favorece una oferta de mano de obra más sólida y promueve el uso de trabajadores temporales para ayudar a cubrir las necesidades de empleo.
Lograr la cadena de valor

Dado que crear una economía circular totalmente integrada puede suponer un reto, los investigadores de Sustainabloom sugieren empezar poco a poco, buscando formas de incorporar prácticas que acerquen a la empresa a ese objetivo. Reutilizar elementos como las macetas de plástico y devolver los materiales compostables a las explotaciones agrícolas puede ser de ayuda. Otro ejemplo es la devolución de carros, cubos o contenedores a la empresa anterior de la cadena para su reutilización, ya sea la floristería, el mayorista, el productor o el proveedor. Estos materiales pueden reutilizarse y devolverse repetidamente en el futuro. Un reto mayor al que se enfrentan las empresas de floricultura es hacer frente a las emisiones de gases de efecto invernadero, más concretamente, a las huellas de carbono que van más allá del ámbito de las prácticas in situ. Entre ellas pueden figurar el abastecimiento a través de entidades que no aplican medidas sostenibles o el uso de combustibles fósiles en el transporte.

Los investigadores aconsejan que la forma más eficaz de abordar la sostenibilidad medioambiental, económica y social es a través de la participación de la comunidad. Situar la responsabilidad social en el primer plano de las prácticas empresariales puede respaldar los esfuerzos medioambientales y económicos, además de ampliar las oportunidades de mercado, crear nuevos puestos de trabajo, fomentar la inclusión y establecer una mayor conexión con los clientes y las demandas de su propio mercado. Establecer una relación sólida con la comunidad es esencial para abordar los tres pilares de la sostenibilidad —medioambiental, económico y social— del sector de la floricultura.
Por Carla Dempsey
