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Defensora del cambio sostenible: Pilar Zúñiga traza un nuevo rumbo para los miembros del sector de la floristería

25 de febrero de 2026

En los primeros años de su carrera profesional, Pilar Zúñiga dedicó todo su talento y conocimientos al sector sin ánimo de lucro, centrándose en la educación y la salud pública. Paralelamente, se inició en el mundo del diseño floral, una afición que surgió en su infancia al darse cuenta de que tenía un don para ello. 

Era una época en la que la sociedad no hablaba mucho de la sostenibilidad en el sector de la floricultura, pero era un concepto que preocupaba mucho a Pilar. No podía evitar establecer vínculos entre lo que había aprendido en su trabajo a tiempo completo y las prácticas de su trabajo secundario en el sector floral.

Había un espacio para combinar la floristería y la sostenibilidad, y Pilar aprovechó la oportunidad para iniciar el debate y propiciar un cambio. El resultado fue que dejó a un lado su trabajo a tiempo completo y volvió a centrarse en el diseño floral. En 2008, puso en marcha Precioso y verde. Dos años más tarde, abrió su primera tienda física en Berkeley, California.

“Lo relacioné con la salud pública y el medio ambiente”, explicó. “El negocio se dedicaba al diseño floral, siempre con la sostenibilidad como prioridad. Empecé a abastecerme de productos locales y a buscar productos ecológicos en la medida de lo posible, y prescindí por completo del plástico”.”

Encontrar oportunidades 

La demanda de productos sostenibles en el sector floral impulsó tanto el negocio de Pilar que se trasladó a un local físico más grande en Berkeley, llegó a dirigir una plantilla de cinco personas y abría los siete días de la semana. Aunque se esforzaba por salir adelante como propietaria de una pequeña empresa, nunca perdió de vista el panorama general. 

“En lo que respecta a la sostenibilidad, no se trata solo de las flores, sino de analizar cada oportunidad que surge en el negocio y convertirla en una nueva oportunidad”, afirmó. “Ese era el objetivo”.”

Algunos de los cambios que Pilar puso en marcha incluyeron la colaboración con un servicio de mensajería en bicicleta para entregar los pedidos, que, según afirmó en aquel momento, se encargaba de entre el 90 y el 95 por ciento de las entregas. Adquirió vehículos que funcionan con aceite vegetal, un biodiésel alternativo, y coches eléctricos. Sustituyó plástico cubos con recipientes metálicos, seleccionados compostable elementos para complementar los arreglos y busqué alternativas de diseño a la espuma floral.

Aunque su negocio crecía rápidamente, le resultaba difícil transmitir a los demás los beneficios de la sostenibilidad en el diseño floral. Encontró una vía para educar a través de Internet y dedicó toda su energía a desarrollar una página web que sirviera no solo como tienda para sus productos, sino también como centro de información sobre las prácticas más ecológicas que aplicaba en su negocio. Poco después, en 2016, Pilar se dio cuenta de que trasladar su negocio íntegramente a Internet potenciaba sus esfuerzos en materia de sostenibilidad.

Fomentar una mentalidad ecológica

Aunque el negocio siguió evolucionando y Pilar encontró más oportunidades para potenciar sus iniciativas de sostenibilidad, admite que no siempre fue fácil. La falta de recursos en aquel momento frenó el avance de la sostenibilidad en el sector, y ella dedicó mucho tiempo a informar y sensibilizar para conseguir que los clientes y los socios del sector cambiaran sus hábitos.

“Querían unos estilos concretos y yo tenía que ofrecerles muchas alternativas, siempre respetando mi filosofía empresarial”, explicó. “Me llevó algún tiempo ganarme la confianza de que al cliente le gustaría lo que yo estaba dispuesta a hacer”.”

Dijo que también dedicó tiempo a intentar concienciar a otras personas del sector, ayudándolas a analizar más a fondo su propio trabajo y a introducir cambios.

“En el sector de la floristería, no había —y sigue sin haber— tanta claridad sobre todo lo que conlleva el proceso”, afirmó. “Por ejemplo, ¿estamos teniendo en cuenta qué tipo de plástico puede haber estado asociado a las flores antes de que llegaran al consumidor final? Quizá hayan sido envueltas en plástico una o dos veces, o incluso más, antes de llegar a nuestras manos. Todos debemos plantearnos cómo podemos reducir parte de eso y buscar sistemas que supongan una alternativa mejor”.”

Con el fin de impulsar esa formación, y basándose en sus años de experiencia en el desarrollo de un modelo de gestión empresarial respetuoso con el medio ambiente, Pilar decidió compartir lo aprendido con los demás. Abrió el Escuela de Flores Sostenibles, una serie de sesiones y talleres que orientan a floristas, empresarios y diseñadores —tanto noveles como con experiencia— en su camino hacia la sostenibilidad. Los alumnos aprenden a abastecerse de flores y follaje cultivados localmente y de forma sostenible, reciben una introducción al cultivo de sus propios productos y descubren consejos para reducir los residuos y utilizar alternativas ecológicas en los arreglos para eventos especiales, como ramos de novia y adornos para el pelo.

Pilar afirmó que trabajar con profesionales del sector en la escuela le ha permitido descubrir que los principales obstáculos a los que se enfrentan en sus iniciativas de sostenibilidad son, por un lado, la dificultad para gestionar los costes desconocidos asociados a las alternativas y, por otro, el hecho de tener que trabajar siguiendo un método de aprendizaje convencional y preestablecido, lo que les impide pensar de forma innovadora. 

“Se trata, en gran medida, de cambiar la forma de pensar y ser capaz de preguntarse si hay una forma mejor de hacerlo”,” dijo ella. “La sostenibilidad en el sector siempre va a estar en constante evolución, así que hay que estar dispuesto a abrirse a nuevas ideas”.”

Cambiar el rumbo

La sostenibilidad en la floricultura ha avanzado mucho a lo largo de los años, señaló Pilar, pero al sector aún le queda un largo camino por recorrer, sobre todo por parte de las grandes empresas, que son las que pueden marcar la diferencia más significativa. 

“Al igual que con los alimentos, hay mercados de agricultores, por lo que esa transición ya se está produciendo a nivel local. Lo mismo ocurre con las flores: se empiezan a ver mesitas con productos más sostenibles, pero me gustaría que eso se extendiera al ámbito mayorista. Me encantaría ver un cambio sistemático en los sistemas a mayor escala”.”

Se están llevando a cabo iniciativas similares a nivel local en el sector de los plásticos, donde las pequeñas empresas se esfuerzan por ofrecer opciones más respetuosas con el medio ambiente. Su esperanza es que las alternativas se generalicen y sean más fáciles de conseguir.

Según ella, esos cambios resultan más fáciles de llevar a cabo cuando se proporciona más orientación e información al sector floral —como consumidor inicial— y se ofrece una mayor formación al consumidor final. 

“Se trata de comprometerse y mirar hacia el futuro”, afirmó. “Cuando todo el mundo esté bien informado y concienciado sobre la sostenibilidad en el sector floral, será importante ofrecer soluciones. Y a medida que las organizaciones y los profesionales del sector sigan educando e informando, el número de personas dispuestas a cambiar aumentará y acabará siendo la mayoría”.”


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Por Carla Dempsey